Antes de nada deberíamos pararnos a reflexionar sobre las palabras de Nicola Tesla:
“Estamos girando a través de un espacio sin fin, con una velocidad inconcebible, todo alrededor nuestro está girando, todo se está moviendo, por todas partes hay energía. Deberá haber alguna manera de servirnos de esta energía más directamente. Entonces, con la luz obtenida del medio,
con la energía derivada de él, con cada forma de energía obtenida sin esfuerzo, del eternamente inagotable almacén, la humanidad avanzará a pasos agigantados. La mera contemplación de estas magníficas posibilidades expande nuestras mentes, fortalece nuestras esperanzas
y llena nuestros corazones con supremo placer.”
Nikola Tesla. 1891
Nicola Tesla
.
Nació el 9 de julio de 1856 en Smiljan, actualmente región de Croacia, hijo de sacerdote ortodoxo, su madre, aunque analfabeta, poseía una inteligencia extraordinaria, solía inventar artilugios para diferentes tareas domésticas en la granja donde vivían.
Desde muy temprana edad tuvo gran talento para las matemáticas y una memoria prodigiosa, cursó estudios de ingeniería en la universidad técnica de Granz, en el sur de Austria, durante sus años de estudiante conoció el anillo de Gramme y se dio cuenta del inconveniente que representaba las chispas que se producía en el colector de la máquinas eléctricas. En 1881 obtuvo una solución al problema.
En 1882 se trasladó a París para trabajar en la empresa Continental Edison Company, un año más tarde, con motivo de un proyecto, construyó uno de los primeros motores de inducción.
En 1884 emigró a Nueva York prácticamente en el ruina, poseía una carta de recomendación para Edison y sabiendo nada menos que doce idiomas.
Edison le dio trabajo, pero el fuerte y a la vez carácter difícil de ambos y la disparidad de opiniones en cuestiones técnicas sobre electricidad hizo poco duradera la relación.
La mayoría de los eruditos reconocen que la oscuridad en torno a Tesla es parcialmente debido a sus maneras excéntricas y fantásticas demandas durante los años decadentes de su vida, de comunicarse con otros planetas y rayos mortales. Es ahora sabido que muchas de estos fantásticos inventos de Tesla son científicamente exactos y funcionales. Simplemente le ha tomado a la humanidad tanto tiempo para ponerse al día con las asombrosas ideas de un hombre que murió en 1943.
Se debe hacer hincapié en el carácter extraño, neurótico y de trato imposible que poseía Tesla casi imposible de no ofender, a raíz de ello normalmente trabajaba solo en su laboratorio/taller para que pudiera dar rienda suelta a su creatividad y sin interferencias de ningún tipo.
Durante su vida crió palomas dándoles todo lo que no era capaz de darle a las personas.
Falleció pobre y solo con la única compañía de las palomas a las que alimentaba en Nueva York el 7 de enero de 1943.
- Un sistema de iluminación.
- Una embarcación teleautomática.
- La bobina de Tesla.
- Etc.
Ha pasado a la historia como un gran científico, pero un tanto visionario y fuera de la realidad.
Cuando Tesla murió el 7 de enero de 1943, a la edad de 86 años, representantes de la Oficina de Propiedad de Extranjeros, a petición del FBI, fueron a los hoteles de Nueva York y se apoderaron de todas sus pertenencias. Dos cargas de camiones de papeles, muebles y artefactos fueron enviados bajo sello a la Compañía de Bodegas y Almacenamiento de Manhattan.
Esta carga fue agregada a los casi treinta barriles y bultos que habían estado en almacenamiento desde 1930, y la colección entera fue sellada bajo las órdenes de la OAP.
Extraña conducta, considerando que Tesla fue un ciudadano legal estadounidense.
Después de la muerte de Tesla hubo una revuelta realizada por el gobierno de los Estados Unidos para encontrar todos sus papeles, notas e investigaciones antes de que otros poderes extranjeros pudieran encontrarlos. La sobrina de Tesla, Sava Kosanovic reportó que antes de que llegara la OAP, alguien más obviamente había revisado las pertenencias de Tesla y tomó una desconocida cantidad de notas y papeles personales.
Era conocido por el FBI que la inteligencia alemana ya había hecho desaparecer una gran cantidad de las investigaciones de Tesla varios años antes de su muerte. El material robado, se piensa, eventualmente resultaría en el desarrollo de los platillos voladores de los Nazi. Los Estados Unidos iban a asegurarse que esto no sucediera de nuevo. Cualquier cosa, aun remotamente asociada con este gran hombre fue rápidamente confiscada y perdida dentro de las redes secretas de los Estados Unidos antes de la II Guerra Mundial. Sin embargo, más de una docena de cajas con las pertenencias de Tesla, dejadas atrás en hoteles como el Waldorf Astoria, el Hotel Governor Clinton y el San Regis ya habían sido vendidos para pagar las excepcionales cuentas de Tesla.
La mayor parte de estas cajas y los secretos que contenían nunca han sido encontradas. En 1976, cuatro cajas indistinguibles de papeles fueron subastadas en la venta de la propiedad de un Michael P. Bornes. Poco es conocido acerca de Bornes, excepto que había sido un vendedor de libros en Manhattan. Esta subasta tuvo lugar en Newark, Nueva Jersey, con las cajas y sus contenidos siendo comprados por Dale Alfrey por la suma de veinticinco dólares.
Alfey no tenía idea lo que había en las cajas al comprarlas en un capricho. Cuando más tarde las revisó, estaba sorprendido de encontrar lo que parecían se documentos de laboratorio y notas personales de Nikola Tesla. Algunos de los papeles perdidos de Tesla, nuevamente, habían resurgido. No obstante, debido a ignorancia casi se pierden una vez más.
En 1976, el nombre Nikola Tesla no era extensamente conocido. Alfrey no tenía idea de la importancia de los papeles que ahora le pertenecían. Revisando una increíble cantidad de material, el primer pensamiento de Alfrey es que había destapado las notas de un escritor de ciencia ficción. Lo que leyó fue tan increíble que parecía imposible que algo de eso fuera cierto.
Teniendo poco interés en lo que había comprado, Alfrey escondió las cajas en su sótano, pensando que las revisaría de nuevo más tarde, cuando tuviera más tiempo. Pasaron veinte años antes de que Alfrey encontrara tiempo una vez más para abrir las extrañas cajas. Desafortunadamente, el tiempo no fue muy amable con el preciado contenido dentro de las cajas.
Ya para entonces, los papeles se habían enmohecido gravemente, y la tinta se había descolorado de los años de negligencia en el húmedo sótano. Alfrey estaba determinado a no dejar desaparecer para siempre este material, y comenzó el laborioso esfuerzo de tratar de transcribir la información antes que fuera demasiado tarde.
Sin embargo, Alfrey pronto se encontró capturado en la lectura de los notables papeles. Las notas de Tesla son shockeantes en sus revelaciones de la vida secreta del científico. Una vida, que hasta ese momento nunca había sido mencionada por Tesla o documentada por sus biógrafos después de su muerte.
Estos diarios perdidos revelaban que en 1899, mientras estaba en Colorado Springs, Tesla interceptó comunicaciones de seres extraterrestres que secretamente estaban controlando a la humanidad. Estas criaturas estaban lentamente preparando a los humanos para una eventual conquista y dominación, usando un programa que había existido desde la creación de la humanidad, pero que ahora se estaba acelerando debido al incrementado conocimiento científico en la Tierra.
Tesla escribió sobre sus años de investigaciones para interpretar las extrañas señales de radio, y sus intentos de notificar al gobierno y a los militares respecto a lo que sabía, pero sus cartas, al parecer, se quedaron sin respuesta.
Tesla habó en confianza con varios de sus benefactores, incluyendo el Coronel John Jacob Astor, quien era propietario del hotel Waldorf Astoria. Estos benefactores escuchaban a Tesla, y secretamente fundaron lo que fue el comienzo de la primera batalla de la humanidad para regañar el control de su propio destino. Una batalla puesta en movimiento por Nikola Tesla. Mientras que esta información parece absolutamente increíble, Tesla dio pistas ocasionales a su difícil situación en varias entrevistas en periódicos y revistas.















